domingo, 3 de junio de 2012

Hallan el cráneo de un raro perezoso gigante llamado Plesiomegatherium del Plioceno.

Integrantes y personal del Museo Municipal Punta Hermengo de Miramar, anunciaron el hallazgo de un cráneo de un antiguo representante de los extintos perezosos gigantes. El animal vivió en la ciudad balnearia hace tres millones y medio de años, cuando esta localidad se encontraba en el centro del continente.
La zona en la que se ubica la ciudad de Miramar, sobre la costa atlantica, es muy rica en restos fósiles de antiguos mamíferos, los cuales han sido recolectados por científicos argentinos y extranjeros desde hace más de un siglo. En las últimas décadas esta actividad es realizada por personal y voluntarios del Museo Municipal Punta Hermengo de esta ciudad e investigadores prestigiosos del Museo de La Plata y del Museo Argentino de Ciencias Naturales e Instituto Nacional de Investigación de las Ciencias Naturales, entre otros.
“Recientemente se ha realizado un trabajo de campo al norte del balneario con interesantes resultados. Especialmente hay que destacar el hallazgo de un cráneo de un antiguo perezoso gigante denominado Plesiomegatherium,  en un estrato de más de 3 millones y medio de años” sostuvo el Museólogo Daniel Boh, titular del Museo de Miramar, quien participo de la extracción.
Por su lado, Mariano Magnussen Saffer, presidente de la Asociación de Amigos del Museo argumento que: “Este animal es más antiguo y probablemente antepasado del gigantesco Megatherium americanum, cuyos restos son encontrados usualmente en sedimentos mas modernos, en el Pleistoceno en la pampa bonaerense y que superaba el peso de un elefante moderno, con unos 5 metros de alto, cuando se paraba sobre sus patas traseras” – argumento.
En cambio, el fósil hallado recientemente correspondería a un animal de unos 2 metros y medio de largo con un peso de unos 500 kilogramos. Su hábitat sería de bosques de algarrobos y quebrachales con un clima más cálido y húmedo que el actual, no tendría grandes enemigos naturales ya que en esos tiempos los principales carnívoros eran marsupiales del tamaño de un perro grande y con dientes de sable, llamados Thylacosmilus.  Eran mamíferos poco sociables con hábitos vegetarianos y  terrestres, sin duda por su tamaño se veían imposibilitados de ser arborícolas como sus representantes actuales. El Plesiomegatherium, tenía un rostro  más ancho que largo y los molares superiores poseen sección cuadrangular.
Los perezosos terrestres, como los demás xenartros, evolucionaron aislados  en Sudamérica, el cual era un continente isla (como Oceanía)  durante el Paleógeno. Durante el Plioceno, se formó el istmo panameño, causando el Gran Intercambio Biótico Americano, y una extinción masiva de mucha de la megafauna originaria sudamericana. Los perezosos terrestres sin embargo, se vieron poco afectados y continuaron prosperando a pesar de la competencia de los inmigrantes del norte. De hecho, los perezosos terrestres estuvieron entre los animales sudamericanos que migraron hacia Norteamérica, donde florecieron hasta el final del Pleistoceno. [   ]En el sur, los descendientes y parientes de Plesiomegatherium los perezosos gigantes vivieron hasta hace unos 10.000 años. Se ha citado con frecuencia la aparición de una expansiva población de cazadores humanos como la causa de su extinción.
Las especies de Megaterios  se volvieron mayores con el tiempo, siendo la especie del Pleistoceno tardío, el  Megatherium. americanum la de mayor tamaño alcanzando las dimesiones superiores a la de un elefante africano. Los megaterios llegaban a medir 5 m de altura cuando se alzaban sobre sus patas traseras; la cabeza era relativamente pequeña, las patas delanteras algo más largas y robustas que las traseras y tenían grandes garras que utilizaban tanto para escarbar en busca de raíces y tubérculos como para defenderse. Sus fuertes mandíbulas constaban de 16 molares (8 en cada maxilar) carentes de esmalte.
En la misma jornada se hallaron restos de Neochoerus, un Carpincho fósil de patas largas y de Paedotherium, un pequeño notoungulado (animal con pezuñas, como el caballo, etc.) corredor, de posibles hábitos nocturnos y del tamaño de una liebre.
En la oportunidad los trabajos fueron realizados por Francisco Nahuel De Cianni, Francisco De Cianni, voluntarios del museo y por Daniel Boh, titular de la citada institución. Para los que deseen mas información pueden visitar el sitio web www.museodemiramar.com.ar